miércoles, 11 de abril de 2007

"Una rápida historia" (creo).

Génesis: Mucho tiempo hacía que no se sentía sincero ¿cuánto sin sonreír? No lo sé, dudo que él mismo lo supiera, pero era algo irrelevante, ningún dato cognoscible hubiese podido excitar sus sentidos, sólo quería ser parte de ello. ¿Pero por qué ahora estaba así? ¿De dónde el origen de tal sinceridad? En aquel momento, cual soledad compartida y miradas de aprobación en armonía, se encontró a si mismo saltando ¡qué bello recuerdo! ¿No es esta una plaza de movimientos infantiles, inocentes y despreocupados?

Demofobia: El falso movimiento del pie, la conciencia que niega lo destinado ¿es que acaso no podía oponerse? En medio de una turba amistosa - pero turba a fin de cuentas - se hallaba observado; en realidad nadie le miraba, eran sus ojos que, posados en la lejanía insostenible de la carne ajena (aunque esta pretendiese un estrechón de manos), veíanse acechados en todo momento ¡por ellos mismos!

La luz del juego añorado se conservaba en las cercanías, “era de ahí”, pero el entorno lo aplastaba. No podía mirarle como un mundo aparte, la necesitaba aislada para ser con ella, para encandilar su vista o finalmente enceguecer y no poder mirar más hacia “afuera”.

Relojes egoístas: No todo funciona en un mismo tiempo. No hay márgenes para desatar la apasionada armonía de la comprensión, la comprensión sonriente. No hay velocidades predeterminadas. Ya lo sabrán, él lo supo, aunque tal vez un poco tarde...

¿Tarde? ¿Para qué? ¡Que los pasos frustrados en nuestro camino sean como migajas que fortalezcan nuestro sentido de la orientación, que hagan de marca!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento tanto trabajar entremedio de tanta gente, a veces me siento como un caracol que perdió su casa escapando de la gente.

Es incómodo, es triste a veces sentirse sóla y paranoica entre el mar de gente.

Esto supongo que se desarrolla por algo que pasó.

Nota: No entendí para donde va esto. Ni para dónde va mi mensaje.
Ni nada.

Saludos

Anónimo dijo...

Ya lo "descomentamos".

La honestidad es un primer paso, y la respuesta de esta honestidad es inminentemente triste.