Ella me hace creer de nuevo en la vida, es como si, paradas frente a una maravilla de la naturaleza, ante un paisaje único e “innombrable”, las palabras aceptaran su derrota y el espíritu entero deseara correr o saltar. Su belleza es sabiduría muda, sus labios están hechos para otra función: quizás para besar, quizás para conseguir alimento, quizás…
- Usted me encanta, me hace sonreír sin que se lo proponga.
- Así es, soy belleza única entre miles ¿estás dispuesto a pagar?
- ¿Pagar qué? ¿Quieres dinero para poder ser amada?
- No, ese tipo de lujos no me complacen. Quiero saber que me deseas.
- Pero… ¿cómo?
- Te dejaré divertirte un rato, podrás conocer nuevas armonías y arderás en pasión. Luego necesitaré y te pediré lo imposible: sufrirás por no poder complacerme…
- ¿Debo saberlo?
- No.
- Acepto…
1 comentario:
El mismo que acabas de enviarme... o.o
Un cuento de bibliometro n.n!
No sé, la poesía no es lo mío, me cuesta entenderla u-u...
Saludos D:Uu.
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