miércoles, 11 de julio de 2007

Sobre sirenas y otras profesiones.

Ella me hace creer de nuevo en la vida, es como si, paradas frente a una maravilla de la naturaleza, ante un paisaje único e “innombrable”, las palabras aceptaran su derrota y el espíritu entero deseara correr o saltar. Su belleza es sabiduría muda, sus labios están hechos para otra función: quizás para besar, quizás para conseguir alimento, quizás…

- Usted me encanta, me hace sonreír sin que se lo proponga.

- Así es, soy belleza única entre miles ¿estás dispuesto a pagar?

- ¿Pagar qué? ¿Quieres dinero para poder ser amada?

- No, ese tipo de lujos no me complacen. Quiero saber que me deseas.

- Pero… ¿cómo?

- Te dejaré divertirte un rato, podrás conocer nuevas armonías y arderás en pasión. Luego necesitaré y te pediré lo imposible: sufrirás por no poder complacerme

- ¿Debo saberlo?

- No.

- Acepto…

1 comentario:

J. Wayne. dijo...

El mismo que acabas de enviarme... o.o
Un cuento de bibliometro n.n!
No sé, la poesía no es lo mío, me cuesta entenderla u-u...

Saludos D:Uu.